Lo primero el Aneto

Ahora ya entrada la primavera, y pasadas estas semanas  en que la lluvia y el frío han cubierto toda la península. Andamos con los neoprenos embutidos y recargando las cremas solares en las mochilas. Pero tenía pendiente compartir la primera actividad que hicimos en el 2012, con los ojos en el Aneto. El invierno prometía, aunque luego se ha quedado un poco escaso y tenemos a los piolets deprimidos por haber visto poco la nieve. Pero bueno, para eso vendrá el 2013.

El pasado 9 de enero dirigimos nuestros pasos hacia el pirineo. Susana y yo nos fuimos dispuestos a hacer cumbre en el Aneto (3.404 m). para empezar el año. La idea era ascender por el valle de Vallibierna, después de el otoño tan escaso de nieve que habíamos tenido no sabíamos como nos encontraríamos aquello.

La primera sorpresa fue que  pudimos entrar con el coche hasta el mismo Puente de Coronas, junto al Refugio de Coronas (1.970 m). Eso nos evito la caminata del primer día. Una pista que une el Plan de Senarta (1.370 m) hasta el Puente de Coronas en unos 8 km. En verano la pista está cerrada y hay un servicio de minibus que te lleva hasta el refugio, ahora pensábamos encontrarla cerrada por la nieve y el hielo, pero nada de nada, estaba abierta y limpia de nieve.

La segunda grata sorpresa fue encontrarnos leña para encender la chimenea y ahumarnos un poco. El refugio se encuentra en un estado decente. Una  litera de tarima donde entran unas 12 personas, una mesa con bancos y su chimenea. Lo malo son los enormes ventanales que permiten que el frío te acune por las noches. (El climalit no ha llegado a estos refugios todavía) También es bueno señalar que dispone de una Radio de Emergencias que se puede utilizar en caso de accidente.

El martes 10 de enero comenzamos nuestra ascensión. Después de remolonear un poco y echar un poco de leña a la chimenea para atemperar el desayuno, nos pusimos a andar bajo las estrellas a las 7:00 h. Nos esperaba un largo día. De noche, con los frontales alumbrando nuestros pasos nos introducimos en el valle. A los diez minutos de empezar nos encontramos nuestro primer desvío. Abandonamos el camino y tomamos una senda a la izquierda que nos conduce hacia los Ibones de Coronas (Indicado con un cartel).

Subiendo tranquilamente, y sorteando a oscuras las piedras del sendero llegamos, después de una hora, al Ibonet de Coronas (2.230 m). Parada técnica, agüita y continuamos subiendo ya con el sol alumbrando. A partir de aquí nos calzamos los crampones y la nieve no nos abandonará hasta la cima.

  

Paso a paso por la ladera nevada fuimos ganando altura hasta los Ibones de Coronas (2.750 m). Eran las 10:30 h. Había suficiente nieve pero se dejaban ver los hitos de piedras que de vez en cuando marcaban la ruta. Según sobrepasamos los Ibones nos alcanzó el sol y se abrieron ante nosotros las impresionantes panorámicas del Collado Coronas y la cumbre del Aneto. Las piernas ya iban pesando pero el objetivo ya está al alcance de los dedos y el día es inmejorable.

Según nos íbamos acercando al Collado Coronas dejamos a nuestra derecha el Corredor Estasen. Habíamos pensado subir por el en un primer momento. Pero el cansancio y la nieve tan justita que había declinó la balanza por la vía normal.

A las 12:30 h alcanzamos, por fin, el Collado Coronas (3.208 m) Las últimas rampas cada vez costaban más. Y los 50 últimos metros para acceder al collado estaban con algo de hielo y piedras. Subimos sin problema pero para bajar sería mejor montar un rappel para sortear esos metros.

Ahora si que lo teníamos al alcance. Ya en el precio Glaciar del Aneto solo teníamos que disfrutar de la cumbre. Con paso cansado allí nos dirigimos. Sol y nieve dura, no se puede pedir más. Hasta este momento no nos habíamos cruzado con nadie, así que tuvimos el Paso de Mahoma para nosotros solos. Un par de movimientos encaramados a los bloques para sortearlo y ahora si. A las 14:00 h estábamos en la cumbre más alta de los Pirineos. Disfrutando de sus vistas y la inmensidad del lugar.

Subir nos había llevado algo más de lo previsto. Pero para ser la primera del año, no estaba mal como entrenamiento. En el descenso nos cruzamos con otras cuatro personas que subían por el glaciar, por vallibierna fuimos los únicos ese día. El descenso del collado lo hicimos montando un rappel sobre unos cordinos en un bloque a la derecha del paso habitual. Superados los primeros 15 metros con la cuerda desmontamos y descendimos sin problemas.

Paramos a reponer algo de fuerzas en los Ibones de Coronas y seguir la marcha. No íbamos a dejar ni una sola hora de luz por aprovechar. A las 18:30 h estábamos de vuelta en el refugio. No sin antes haber recogido unas cuantas piñas y ramas para encender la chimenea y descansar a pierna suelta en el saco.