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Trekking en Eslovenia (Septiembre 2012)

Se  nos ha ido pasando el tiempo sin contar como nos fue en nuestro viaje por tierras eslavas. Más vale tarde que nunca. Eslovenia es un país apasionante que no defrauda. En su pequeña extensiones es fácil disfrutar la visita. Como era la primera vez que sacábamos este trekking con "La Tormenta" para allá nos fuimos Susana y yo a prepararlo todo e intentar hacerlo lo mejor posible.

El viaje comenzó el martes 18 de septiembre en el aeropuerto de Venecia. Ahí llegaban nuestras compañeras de viaje, Mar, Ana y Cristina. Y ahí estábamos esperando con la furgoneta, todavía con el gusto de la pizza veneciana. Nos pusimos rápidamente en camino rumbo a Eslovenia. 280 Km nos separaban de Bled, nuestro primer destino.

En nuestro trayecto atravesamos los grandiosos Dolomitas por el oeste, para entrar en Eslovenia por la cara norte del Triglav. Nada más pasar la frontera por Tarvisio paramos a comer algo al lado de los Lagos de Zelenci. Una buena oportunidad para probar la primera "pivo" eslovena (Cerveza) y ver las lagunas desde donde nace el Sava, uno de los grandes ríos que rodean el P.N del Triglav y atraviesa Eslovenia.

Pasamos nuestra primera noche en Bled, preparando las mochilas para el trekking, realizando compras de ultima hora y dando un paseo por la coqueta ciudad. Al día siguiente comenzaríamos nuestro recorrido hacia la montaña más alta de los alpes julianos.

Sin mucha prisa, desayunamos energético café con un auténtico bollo esloveno y nos dirigimos a Stara Fuzina. Punto de inicio de nuestro Trekking. Allí hay un aparcamiento de pago, 6,00 € por día, por medio de una maquinita donde abonar la pertinente tasa. Eslovenia es aun uno de esos países donde todo parece llevar un orden y la gente respetarlo. Así que solo hay que dejarse llevar por la corriente.

Último ajuste a las mochilas y para arriba. Hoy y mañana nos toca hacernos más de 2.000 m de desnivel hasta la cumbre preciada del Triglav. Comenzamos a la orilla de un hermoso barranco Kárstico y dentro del bosque vamos caminando, superando los escalones que nos tiene preparados. Con paso firme y disfrutando de la frondosidad del bosques vamos tomando altura.

En unas pocas horas nos hemos ventilado la primera jornada y ya tenemos a la vista el "Vonikov Dom", nuestro refugio. Solo nos encontramos a una pareja de Ucranianos y otra de Alemanes a los que hoy el viento y las nubes no les han dejado llegar a cumbre. Nosotros esperamos tener más suerte mañana. El perro y dos señoras que gestionan el refugio son los únicos por allí. Parece que la temporada de montañeros ya ha pasado por estos lares.

Según llegamos se pone a llover a cántaros, y al día siguiente, para nuestra sorpresa, todo amanece cubierto de una fina capa de nieve. Con la esperanza de que despeje para llegar al Triglav partimos dejando atrás a las dos señoras de simpatía contenida y el perro cariñoso. La postal se ha vuelto blanca en una noche, así que debemos evaluar con tranquilidad hasta donde nos dejará llegar la montaña. Paso a paso.

Un empujón matutino y estamos en Triglavski Dom, uno de los refugios a los pies del macizo de roca que forma el Triglav. Todo está cubierto de nieve, fuerte viento y la cumbre se ve helada desde aquí, así que decidimos tomarnos un respiro dentro del refugio y esperar unos minutos a que el sol de la mañana empiece a hacer de las suyas con el posible hielo.

Un rato de darle vueltas a la cabeza y decidimos subir dejando parte del peso para ser más ágiles. Nos ponemos los arneses y preparamos para la cumbre, previsiblemente nevadita. Si encontramos hielo tendremos que darnos la vuelta. Reanudamos la marcha con el tiempo de nuestro lado, cielo despejado y viento más suave. Aunque encontramos nieve en el camino, y no hay huellas, no está helado y podemos caminar de forma segura. Los primeros cables y clavijas que protegen el acceso a la arista cimera y continuamos nuestros pasos rodeados de nieve.

Con el buen tiempo que estamos teniendo y un poco de nieve reciente acumulada en algunos trozos más protegidos del viento y el sol, vamos avanzando. Llegamos al Mali Triglav (cumbre este del grupo) y ya podemos ver la hermosa arista que nos lleva hasta la cumbre. No se nos interpone nada en nuestro camino, otro esfuerzo y otra cumbre visitada y disfrutada.

Bajamos por el mismo camino para recoger nuestras cosas y comer algo ya en terreno estable. Ha sido una bonita y trabajada ascensión para todas. Con la satisfacción de la cumbre a pesar de la imprevista nieve, lo que ha aportado un plus muy interesante, continuamos nuestro camino para llegar a Koča na Doliču, nuestro refugio de hoy. Llegamos ya anocheciendo y con un riquísimo Gulach eslavo esperándonos para celebrar la jornada.

A la mañana siguiente, con buen tiempo, nos alejamos de la cumbre del Triglav para a adentrarnos en la frondosidad del bosque y atravesar varios de los lagos que el pasado glaciar ha dejado en esta tierra. Fotos de la cumbre rocosa, y encuentros fortuitos con un grupo de perdices nivales, ya mudando el color de su plumaje y alguna marmota llamando nuestra atención, acompañan nuestros pasos ya en descenso.

Perdiz Nival en EsloveniaMarmota en Eslovenia

A última hora de la tarde llegamos a nuestro último refugio, Dom na Komni. Después de los típicos refugios de alta montaña con las comodidades básicas, básicas, nos encontramos con un auténtico Hotel de Montaña, estupendo para reposar antes de abandonar nuestra escapada montañera. Y por supuesto, tomar unas ricas "Pivos" contemplando las estrellas de este maravilloso lugar.

Nuestra última jornada de trekking nos lleva a la orilla del Lago Bohinj, el cual atravesaremos de punta a punta por el sendero de su orilla norte hasta Stara Fuzina, donde tenemos la furgoneta esperando, y donde disfrutaremos de un merecido descanso bajo el sol a la orilla de este fabuloso lago glaciar. Tarde en Bled, visita al castillo, compra de regalos y una rica pizza en el Restaurante Rustika de Bled.

El domingo tenemos cita con el Río Soča y sus aguas esmeraldas. Un trepidante rafting nos esta esperando. Para llegar hasta allí recorremos una ruta panorámica rodeando completamente el P.N. del Triglav. Por la mañana atravesamos el Puerto de Vrsič por la carretera de los Rusos. Nombre dado en homenaje a los presos de la Primera Guerra Mundial que construyeron la misma. Descendemos hasta el valle de Trenta donde realizamos nuestro rafting y disfrutamos de las aguas realmente increíbles del Soča. (En esta época el río llevaba una cuarta parte del agua que suele albergar, así que habrá que volver a remar más fuerte)

Ya por la tarde volvimos hacia Bled, esta vez  pasando por Tolmin y  el valle del río Baca. El cual también se puede atravesar en un curioso tren en el que subes tu coche y atraviesas las montañas rumbo Bohinj. Ya en Bled con todas las actividades deportivas conquistadas, estábamos preparados para darnos el homenaje definitivo de la comida Eslovena. Y para eso el Gostilna Pri Planincu es un buen restaurante donde probar platos típicos. No nos defraudo aunque se nos fue de mano el relax de los deberes hechos y el horario continental nos dejo sin postre. Tomamos nota para la próxima.

Al día siguiente nos quedaba conocer la capital Eslovena. Ljubliana es una encantadora ciudad con un muy accesible centro histórico donde pasear y empaparse de la historia y ambiente del país. Una buena opción es alquilarse una bicicleta en la oficina de turismo por solo 3 euros, y disfrutar de sus calles y parques. También tuvimos la suerte de ver como llueve en el país, una bonita estampa con toda su fuerza, rayos y truenos, que agradecemos no haber vivido en nuestros días en la montaña.

Amanecer lluvioso y vuelta a Venecia a tomar el avión de vuelta a casa. Después de una intensa semana donde hemos aprovechado cada instante en este hermosos rincón de Europa.

El próximo año volvemos a por más.

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Lo primero el Aneto

Ahora ya entrada la primavera, y pasadas estas semanas  en que la lluvia y el frío han cubierto toda la península. Andamos con los neoprenos embutidos y recargando las cremas solares en las mochilas. Pero tenía pendiente compartir la primera actividad que hicimos en el 2012, con los ojos en el Aneto. El invierno prometía, aunque luego se ha quedado un poco escaso y tenemos a los piolets deprimidos por haber visto poco la nieve. Pero bueno, para eso vendrá el 2013.

El pasado 9 de enero dirigimos nuestros pasos hacia el pirineo. Susana y yo nos fuimos dispuestos a hacer cumbre en el Aneto (3.404 m). para empezar el año. La idea era ascender por el valle de Vallibierna, después de el otoño tan escaso de nieve que habíamos tenido no sabíamos como nos encontraríamos aquello.

La primera sorpresa fue que  pudimos entrar con el coche hasta el mismo Puente de Coronas, junto al Refugio de Coronas (1.970 m). Eso nos evito la caminata del primer día. Una pista que une el Plan de Senarta (1.370 m) hasta el Puente de Coronas en unos 8 km. En verano la pista está cerrada y hay un servicio de minibus que te lleva hasta el refugio, ahora pensábamos encontrarla cerrada por la nieve y el hielo, pero nada de nada, estaba abierta y limpia de nieve.

La segunda grata sorpresa fue encontrarnos leña para encender la chimenea y ahumarnos un poco. El refugio se encuentra en un estado decente. Una  litera de tarima donde entran unas 12 personas, una mesa con bancos y su chimenea. Lo malo son los enormes ventanales que permiten que el frío te acune por las noches. (El climalit no ha llegado a estos refugios todavía) También es bueno señalar que dispone de una Radio de Emergencias que se puede utilizar en caso de accidente.

El martes 10 de enero comenzamos nuestra ascensión. Después de remolonear un poco y echar un poco de leña a la chimenea para atemperar el desayuno, nos pusimos a andar bajo las estrellas a las 7:00 h. Nos esperaba un largo día. De noche, con los frontales alumbrando nuestros pasos nos introducimos en el valle. A los diez minutos de empezar nos encontramos nuestro primer desvío. Abandonamos el camino y tomamos una senda a la izquierda que nos conduce hacia los Ibones de Coronas (Indicado con un cartel).

Subiendo tranquilamente, y sorteando a oscuras las piedras del sendero llegamos, después de una hora, al Ibonet de Coronas (2.230 m). Parada técnica, agüita y continuamos subiendo ya con el sol alumbrando. A partir de aquí nos calzamos los crampones y la nieve no nos abandonará hasta la cima.

  

Paso a paso por la ladera nevada fuimos ganando altura hasta los Ibones de Coronas (2.750 m). Eran las 10:30 h. Había suficiente nieve pero se dejaban ver los hitos de piedras que de vez en cuando marcaban la ruta. Según sobrepasamos los Ibones nos alcanzó el sol y se abrieron ante nosotros las impresionantes panorámicas del Collado Coronas y la cumbre del Aneto. Las piernas ya iban pesando pero el objetivo ya está al alcance de los dedos y el día es inmejorable.

Según nos íbamos acercando al Collado Coronas dejamos a nuestra derecha el Corredor Estasen. Habíamos pensado subir por el en un primer momento. Pero el cansancio y la nieve tan justita que había declinó la balanza por la vía normal.

A las 12:30 h alcanzamos, por fin, el Collado Coronas (3.208 m) Las últimas rampas cada vez costaban más. Y los 50 últimos metros para acceder al collado estaban con algo de hielo y piedras. Subimos sin problema pero para bajar sería mejor montar un rappel para sortear esos metros.

Ahora si que lo teníamos al alcance. Ya en el precio Glaciar del Aneto solo teníamos que disfrutar de la cumbre. Con paso cansado allí nos dirigimos. Sol y nieve dura, no se puede pedir más. Hasta este momento no nos habíamos cruzado con nadie, así que tuvimos el Paso de Mahoma para nosotros solos. Un par de movimientos encaramados a los bloques para sortearlo y ahora si. A las 14:00 h estábamos en la cumbre más alta de los Pirineos. Disfrutando de sus vistas y la inmensidad del lugar.

Subir nos había llevado algo más de lo previsto. Pero para ser la primera del año, no estaba mal como entrenamiento. En el descenso nos cruzamos con otras cuatro personas que subían por el glaciar, por vallibierna fuimos los únicos ese día. El descenso del collado lo hicimos montando un rappel sobre unos cordinos en un bloque a la derecha del paso habitual. Superados los primeros 15 metros con la cuerda desmontamos y descendimos sin problemas.

Paramos a reponer algo de fuerzas en los Ibones de Coronas y seguir la marcha. No íbamos a dejar ni una sola hora de luz por aprovechar. A las 18:30 h estábamos de vuelta en el refugio. No sin antes haber recogido unas cuantas piñas y ramas para encender la chimenea y descansar a pierna suelta en el saco.